Nací en la muy noble villa de Madrid, a 6 de enero de 1582. Fui bautizado en la parroquia de San Miguel. Fueron mis padrinos Alonso de Roa y María de Roa, hermano y hermana de mi madre. Mis padres se llamaron Gabriel Guillén y Juana de Roa y Contreras. Quise tomar el apellido de mi madre andando sirviendo al rey como muchacho, y cuando caí en el error que había hecho, no lo pude remediar porque en los papeles de mis servicios iba el Contreras, con que he pasado hasta hoy, y por tal nombre soy conocido (no obstante que en el bautismo me llamaron Alonso de Guillén), y yo me llamo Alonso de Contreras. |
Como asegura el Humbert Humbert de Nabokov: «You can always count on a murderer for a fancy prose style» (‘Siempre se puede confiar en un asesino para una prosa elegante’). No estoy de acuerdo: me gusta más la traducción que doy, más literal. Alonso de Contreras, homicida precoz, reincidente y sin ningún remordimiento, lo ratifica.
Este manuscrito autobiográfico escrito en 1630 solo fue publicado en 1900 en el Boletín de la Academia de Historia. Tuvo mala suerte, porque, aun siendo una de las mejores novelas españolas de aventuras (el original del que el famoso Alatriste no es más que un tosco reflejo), desde entonces, ha sido leído más como documento histórico que como obra literaria. |